• cristinacastellonm

¿Por qué elegir clases particulares?

Esta es una pregunta que no todo el mundo se hace, o al menos, no en el momento o por las razones oportunas. Por lo general, se acude a un tutor particular cuando los alumnos ya están repitiendo cursos o cuando ya lo están pasando pésimo en los ramos. Estas situaciones críticas han hecho pensar a los padres y apoderados que las clases particulares son sinónimos de “problemas” y no de “oportunidad”.



Si bien es cierto que la mayoría de las veces que se recurre a profesores particulares es para “salvar” la situación, muchas veces se pasa por alto que las tutorías personalizadas son una excelente herramienta para desarrollar el potencial innato de los niños y niñas.


Cuando en una sala de clases hay 25 o 40 estudiantes, ningún profesor podrá dar atención a las necesidades específicas o intereses particulares de cada uno de los estudiantes en la sala. No porque sea un mal profesional, sino que por una cosa de lógica y tiempo, debe pasar los contenidos de la manera más rápida posible para alcanzar, si es que, a responder la mayor cantidad de dudas de sus alumnos. Esto representa una desventaja no sólo para los estudiantes que tengan dificultades con el ramo, sino también para aquellos que son muy buenos, ya que no pueden profundizar en algo que podría convertirse una pasión.



Sin embargo, existe algo incluso más importante que el desempeño académico y las notas. Se trata de la autoestima, la cual se ve mermada a medida que pasa el tiempo y los estudiantes se sienten incapaces de cumplir con las expectativas que los demás tienen sobre ellos. Una mala base en matemáticas, por ejemplo, puede hacer que un estudiante piense que realmente es "tonto" o “no tiene dedos para el piano”... ¡esto lo vemos demasiado!

Pero eso NO-es-así.


Con un poco de ayuda, los niños y niñas que han visto debilitada su autoestima intelectual, por llamarla del algún modo, comienzan a darse cuenta que sí pueden aprender y comienzan a mejorar sus notas. Esta nueva confianza en ellos mismos representa una herramienta poderosísima al momento de perseguir los sueños o imaginar proyectos futuros, y por lo tanto, no debemos subestimar el poder que tiene.



Las tutorías debiesen representar no sólo un apoyo académico regular y personalizado, sino también una orientación vocacional con un fuerte sentido de respeto por la individualidad de cada estudiante.


En una sala de clases no siempre habrá espacio o tiempo para trabajar, de manera individual, cosas como la vocación, habilidades paralingüísticas, talentos personales e inteligencia emocional, entre muchas otras cosas. Esto se debe a que ninguna de esas cosas son en rigor cuantificables en un currículum escolar.


¿Qué pasaría si le pusiéramos clases particulares de matemáticas a una alumna que tiene un promedio 6.5 en el ramo? ¿De qué manera repercutirá en ella el reforzamiento de sus talentos? ¿Qué futuros podríamos imaginar para ella? ¿Cuántas herramientas le estaríamos dando para alcanzar sus sueños? Este es el tipo de preguntas que debiésemos estar haciéndonos en realidad.


Es importante cambiar el paradigma de las clases particulares y comenzar a verlas como un espacio privilegiado para profundizar y perfeccionar a jóvenes y adolescentes; tanto en lo académico como en el camino integral hacia el desarrollo personal.

En Quiero Mi Tutor, algunos de nuestros principales objetivos son trabajar la autonomía, incentivar la curiosidad, desarrollar la autoestima, encontrar la pasión personal, entregar apoyo emocional, practicar la disciplina y elaborar estrategias y hábitos de estudio eficientes.



Para no olvidar: Reforzar las debilidades y potenciar las habilidades, ese es el valor de lo particular.


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SANTIAGO, CHILE

2020

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